CURSO ZODIACAL
V.M. Samael Aun
Weor
DEDICATORIA
Dedico este
curso de educación esotérica a la humanidad y muy especialmente a todos los
desilusionados de escuelas, religiones, logias y sectas; para ellos este curso
de auto‑educación íntima y verdadero saber práctico.
Hay dos clases
de sabiduría: "La
doctrina del ojo y la doctrina del corazón". La doctrina del ojo es para los que se contentan con teorías
espiritualistas y la doctrina del corazón es para los Iniciados auténticos.
A la doctrina del
ojo pertenecen todos los miembros de las llamadas escuelas espiritualistas y
tan variable es su concepto como lo es el parecer de los que escriben.
A la doctrina
del corazón pertenecemos todos los Maestros de la Fraternidad Universal Blanca,
pues dentro de ella se encierran las verdades primievales de la sabiduría
única; la una nos llega por medio de la deducción y la otra por medio de la
intuición; la una la produce el intelecto, la otra el Maestro Interno; la una
es humana, la otra es divina.
La doctrina del
ojo robustece la mente, por ello la mente materia es la morada del deseo: ella
piensa, raciocina, analiza, saca conclusiones y conduce a la acción errada.
Todo lo quiere resolver por sí misma, sin tener en cuenta para nada la voz del
Maestro Interno. El Maestro Interno no analiza, ni razona, ni discurre, sino
que su voz es la voz de la intuición. La doctrina del corazón abre las puertas
de la sala de la sabiduría.
Ya las escuelas
dieron lo que debían dar. Los centros de sabiduría se convirtieron en aulas de
negocio cada una con su tiranuelo que prohíbe a sus adeptos y dirigidos que se
lancen a la búsqueda del saber. Aquí las prohibiciones, allí las excomuniones y
amenazas y siempre van dejando para mañana, ya la palabra de pase, el amuleto
que salva, el non‑plus‑ultra.... de los secretos que ninguna otra escuela
posee, y estos ansiosos aguardan por centurias a los secuaces empedernidos.
Nosotros
no queremos idólatras de amos, ni nos interesan los secuaces. Nosotros somos
postes de indicación, así que no se apeguen a nosotros porque nuestra labor no
es proselítica. Indicamos con pensamiento lógico y concepto exacto el camino a
seguir, para que cada cual llegue hasta su Maestro Interno; el que mora en
silencio dentro de cada uno de ustedes. Les informamos que la sabiduría
pertenece al Íntimo y que las virtudes y los dones no son asunto de poses, ni
de fingida mansedumbre, sino que ellas son realidades terribles que nos
convierten en poderosos y gigantescos robles para que se estrellen contra
nuestra recia personalidad los vendavales del pensamiento, las amenazas de los
tenebrosos, la envidia de los tiranuelos y la contumelia de los malvados.
Este curso es
para todos los rebeldes de todas las escuelas, para los que no contemporizan
con amos, para los inconformes de todas las creencias, para los que aún tienen
algo de hombría y les queda en su corazón una chispa de amor.
No nos
interesan los dineros de nadie, ni nos entusiasman las cuotas ni las aulas de
ladrillo o barro, porque somos asistentes conscientes a la Catedral del Alma y
sabemos que la sabiduría no se hermana con el dinero. Las adulaciones nos
fastidian, los agasajos nos cansaron y las alabanzas sólo deben ser para
nuestro Padre que ve en secreto y nos vigila minuciosamente.
No andamos en
busca de seguidores, sólo queremos que cada cual se siga a sí mismo, a su
propio Maestro Interno, a su sagrado Intimo, porque éste es el único que puede
salvarnos y glorificarnos. Yo no sigo a nadie, por tanto nadie debe seguirme a
mí. Los hombres prodigan sabiduría humana y nuestro Padre el Pan de Vida, la
verdad es la que os hará libres. Aquel que la sigue se convierte en caudillo de
sí mismo y en bienaventurado.
No queremos más
comedias, ni más farsas ni falsos misticismos y escuelas falsas, ahora queremos
realidades vivientes, prepararnos para ver, oír y palpar la realidad de esas
verdades. Empuñamos la espada de la voluntad para romper todas las cadenas del
mundo y nos lanzamos intrépidos a una batalla terrible por la liberación,
porque sabemos que la salvación está dentro del hombre......
Adelante,!
Vencedores, Guerreros, A la batalla!.